El jueves pasado empezó como cualquier otro jueves en Alicante. Fui a mis clases en la universidad, regresé a casa para comer, e hice algunos de mis deberes. Porque no tengo clase los viernes, normalmente tengo una tarde tranquila – tal vez una siesta, una película, o un paseo por el puerto. Este día hacía muy buen tiempo entonces decidí a traer mis deberes afuera y hacerlos al lado de la marina. Encontré un sitio perfecto – justo al lado del mar, con un poco viento, palmeras, el sol, la vista del agua y los barcos. Bueno, era un sitio perfecto para disfrutar el sol y el día, no para hacer deberes. En verdad, yo pasaba mucho tiempo mirando la gente caminando en el paseo.
Después una hora, una hora y media estaba a punto de regresar a casa cuando, de repente, vi un bote de remo llena de chicos, saludando a mí, justo antes de ir detrás una tienda donde yo no podía verlos. Pero, un minuto después, ellos revinieron y me saludaron otra vez. Desde luego, sonreí y saludé a ellos. Luego, ellos remaron hacia mí e hicieron gestas para que me saltara en el agua y reuniera con ellos. Caminé hasta el borde del agua, y ellos pusieron muy emocionados. Yo pensaba que eran bromeando pero no estaba segura. Dijo yo, “Yo quería, pero creo que el agua está sucia.” Ellos me respondieron “Claro que no, ¡venga!” Coquetamente negado pero ellos estaban persistentes. Ellos vinieron más cerca y dijeron que ellos podrían venir bastante cerca para que yo pudiera subir el remo sin saltar en el agua. Entonces, cogí mi bolsa y chanclas y me fui en la barca. Ellos sólo pidieron mi nombre y mi edad (claro que me parece más joven que estoy en verdad) antes de que subí. No te preocupes, había una chica en la barca, y los chicos parecían muy simpáticos.
Aprendí que ellos estaban en una clase de la Universidad de Alicante (que es mía también) de deportes del mar. El entrenador con quien yo hablé por la mayoría era un estudiante de la universidad también. Todos ellos eran muy graciosos porque trataban usar su conocimiento de inglés para ligar conmigo. “Haaaav you…boyfriend?” “For ride, you give kiss to each one” (while pointing to his cheek and smiling). Luego, me preguntaron si quería probar remar. Desde luego yo dijo si. Era muy divertida, pero porque yo estaba adelante, era en cargo de hacer el ritmo y a quien todos los otros siguió. Hizo un chapuzo de su equipo. Por casi media hora estaba en el mar con ellos. Pero, llego el tiempo para ir al muelle y bajar. ¡Pero, eso no es todo!
Mientras ellos estaban enjuagando la barca y los remos, en entrenador me preguntó si, un día esta semana, quería llegar para aprender como a remar. ¡Sí! O, tal vez olvidé a decir que este chico es muy guapo. Decidimos a encontrarnos el martes para remar en un bote de remos para dos personas. ¡Pero, eso no es todo! Él me preguntó si tuviera prisa ahora o no. (No tuviera prisa). “Entonces, espera” el dijo, “voy a llamar a mi jefe para ver si hay un bote que podemos usar ahora mismo.” Y había una. Saludé a los otros chicos (uno con dos besos en las mejillas, él no olvidó mi precio de entrar) y fui por el agua otra vez, pero sólo con Sergio, mi nuevo entrenador y amigo. Él me enseñó como a poner los remos en la canoa (un bote de remo por una persona), y como se llama los lados de la canoa (estribor y babor) en adición de dos tipos de remar: remar (adelante) cerrar (atrás). Luego, yo subí en la canoa mientras él consigue una lancha con motor. Durante la siguiente hora y media, Sergio gritó instrucciones y comandos mientras que yo trató a cumplirlos. Al principio yo fue una fracasa. Pero, después un rato, empecé a ser más cómoda y no era tan difícil a recordar cuál era mi izquierda y cuál era mi derecha. Sergio me dijo que esto no puede ser mi primara vez con remos, pero esto era probable mas él ser amable en lugar de la verdad. A la fin di mi lección, tuve mucho sueno y aunque no quería parar, sabía que no podía remar por mucho más tiempo. Y, la próxima día estaba más contenta que no he remado mas, jaja; agujetas por todo mi cuerpo. Con dos besos decimos adiós y yo salí por mi casa. Todo el resto del día no podía parar a sonreír. Conté toda la historia a mi hermana y abuela, y luego a mi mama cuando regrese de trabajo.
Desde este día, Sergio y yo tuvimos planes para reunir a remar y para tomar algo. Los dos planes no han ocurrido. Supongo que los chicos en español son semejante a los chicos que conozco en EEUU; poco fiable y muy “flaky”.
No comments:
Post a Comment