El fin de semana pasado, tuve mi primer viaje independiente (sin mi programa ni mi familia). Compré mi billete de avión e hice una reservación a un hostal. Marybeth fue conmigo y reunimos con dos otras chicas de nuestro programa en Madrid quienes llegaron el jueves. Era la primera vez que yo estaba en cargo de buscar transportación hacia y desde el aeropuerto, planear que cosas quería ver, etcétera. Unas veces tuve un poco miedo que yo no utilizara el tiempo a lo mejor posible, pero al fin, creo que hacemos todo que era importante para nosotros y más. Desde luego, había algunos problemas y desafíos inesperados. (Pero, como sabes, eso produce cuentas muy graciosas e inolvidables.)
Desde la madrugada de viernes hasta tarde de la noche de domingo, yo estaba en Madrid. Levanté a las 4:30 por la mañana para coger nuestro vuelo de avión. Era muy temprano, pero significa que llegamos a nuestro hostal en Madrid a las 9:00 por la mañana y tuvimos todo el día para visitar. Llegamos a las 9:00 a nuestra hostal con un poco apuro. Fácilmente encontramos la calle y la dirección de nuestro hostal, pero no vimos una señal. Había una pequeña señal que vimos con las palabras “Residencia Miralva”, pero no parece prometedora. Nuestro hostal se llama “Hostal Miralva”. A la puerta había números de apartamientos para llamar a alguien, pero no sabemos donde era el hostal. Por suerte, empujé la puerta y abrió. Pero, cuando entramos, no había luz ni evidencia que era el lugar correcto. Empezamos a subir las escaleras y cuando vimos una puerta con imágenes de tarjetas de crédito, la llamé.
Un hombre contentó pero él parecía tan confundido como nosotros. Preguntamos si estamos al Hostal Miralva y nos dijo “Si”. “¿Podemos entrar?” estaba pensando. Explicamos que tuvimos una reservación y que escribimos en el correo electrónico que llegaríamos a las nueve por la mañana hoy. “Pero no se puede llegar cualquier tiempo que quiere” respondió. (¿Entonces, porque nos preguntó eso por el internet y porque no nos dijiste antes?” pensé yo.) Por desgracia, unas veces el idioma no es la única cosa que causa problemas cuando se viaje. Afortunadamente, no le importa mucho a Marybeth y yo y decidimos empezar nuestra visita en Madrid con nuestras mochilas a la espalda.
Reunimos con Olivia y Heather, las dos chicas de nuestro programa que ya estaban en Madrid al museo de Prado. El Prado es uno de los museos más famoso de Europa, quizás del mundo, y es un hogar para cuadros de Picasso, Goya, Miró, Velázquez, El Greco, Bosch, y más. El edificio en sí mismo una historia interesante: es un palacio que Napoleón utilizó como cuarteles de caballerías por sus tropas cuando ocuparon a Madrid. Después en el 1814, el rey Fernando VII convirtió el palacio en un museo y el museo ha ido creciendo desde entonces.
Pasamos más de dos horas en este museo y había muchos cuadros todavía que no hemos visto; es tan grande y también por una visita y también es un laberinto. Pero, hemos visto los cuadros más famosos y otros hermosos (y bastante feos, jaja). Vimos “Las Meninas” de Velázquez y ¡era genial! Con este cuadro solamente, el precio del entrada es una ganga. (Pero, desde luego, vimos muchos otros cuadros). Vimos “La Maja desnuda” y “La Maja Vestida” de Goya y también “El Dos de Mayo”, “El Tres de Mayo”, “Perro semihundido”, y unos de sus Pinturas Negras, y “El jardín de las delicias” de Bosch. Aprendí dos cosas durante esta visita. Uno, que nunca podría ser una conocer de arte porque hay tanto y me gusta solamente que me parece hermosa; tengo una opinión tan fuerte. Y dos, que necesito aprender más sobre el cristianismo. Afortunadamente, Marybeth era una buena pareja. Ella sabe mucho del arte española y también es católica. Me explicó mucho, como por qué Jesucristo crucificada siempre tiene una herida en su pecho, la historia de la Samaritana, y como se puede distinguir entre Goya y Velázquez.
Después unas horas, era ya la media del día y tuvimos un hambre enorme. Buscamos un restaurante que no era muy caro, que era un poco difícil en este barrio donde las calles están a tope de hoteles de cuatro y cinco estrellas. Escogimos un café. Pero café significa algo más aquí que en estados unidos. Aquí, las cafés tienen manteles blancos y son muy elegantes, aunque no son caros y quieres solamente toma una cerveza o coma unas tapas. Mi madre me ha preparado una comida esta mañana, entonces solamente comí pan, pero las otras chicas comían pasta carbonara y pizza.
Había una pareja de California a nuestro lado que no hablaron español y traducimos un poco para ellos. Era divertida hablar con ellos sobre la cultura español. Ellos nos preguntaron si es normal que los camareros dan la cuenta a la mujer y si es normal a dar una propina. Porque casi nunca comemos en los restaurantes, y cuando comemos somos todas chicas, no tuvimos una repuesta por la primera pregunta, pero pudimos responder que la propina es siempre incluida en la cuenta y que más dinero no es obligatorio ni esperado. En verdad, una propina extra se puede ser interpretada como insulto; se puede significar que el camarero no sabe cómo hacer su trabajo, o que él es pobre (como la gente por las calles). ¿Quién sabe?
Luego, fuimos a un café que se llama Starbucks. ¿Quizás tú lo conoces? Desde que hemos llegado a España, todos los estudiantes le han echado de menos la café americana. Siempre dicen “Café negro, sin nada, como “drip coffee” no existe aquí!!! También, hay mucho menos tipos de sabores para incluir en los capuchinos (como menta, canela, chocolate, fresas, naranja, etc. en estados unidos). No me importa porque casi nunca yo iba a Starbucks, pero a veces le echo de menos mi tetera electrónica y mi colección de tés. Marybeth le encantan Chai lattes y necesité un lugar para comer mi bolsa de comida, entonces Starbucks era perfecta.
Después de gastar nuestro dinero en Starbucks (no quiero decir cuanta cuesta una bebida allí), hacia lluvia y había mucho viento. Decidimos que sería mejor a visitar un lugar donde pudimos ser en un edificio, lejos de la lluvia. (Muchas gracias por la paragua Santa, ya la he usado mucho) Entonces, fuimos al Palacio Real. El Palacio Real de Madrid es la residencia oficial de la familia real de España, pero no es su residencia por la mayoría del tiempo. (Ellos tienen su propia palacio, más modesta, en otro lugar.) El palacio está abierto para visitar; la familia decidí que sería más útil en esta manera.
¡El palacio es espectacular! Es ricamente decorado y da valor al refrán “apta para una reina”. Desgraciadamente, no se permite sacar fotos en el interior, entonces, espero que mires unas fotos por el internet. Hay paredes bordadas, preciosas lámparas de araña, porcelanas, tapices gigantes que tomaría toda una vida o más para terminar, oro hojeando, y techos pintados. Pero, mi parte favorita era La Real Armaría donde hay decenas de trajes de armadura de cuerpo entero, espadas, pistolas, escudos, y cascos. No puedo imaginar cómo era ser un soldado (o un caballo) del rey durante la edad media. Olvidar luchar, ¡yo no pudiera caminar con todo el peso del armadura!
También asistamos a la Real Farmacia done había botellas y botellas de hierbas, líquidos, y otras materiales de la naturaleza para “curar” algunos enfermedades. Estoy escribiendo un ensayo sobre la medicina en la Edad Media, y pienso que si yo estuviera enferma, prefiero estar enferma que sufrir de los tratamientos durante esta época. Porque, en realidad, si estuviera enfermad durante esta tiempo, estuviera desafortunado, si estuviera cuidado para un medico o no.
Cuando salimos del palacio, todavía estaba lloviendo y con mis zapatos que me costaron 6 Euros, estaban mojados en poco tiempo. Por fin, Marybeth y yo dejaron nuestras mochilas en nuestro hostal. (En realidad, el hostal era muy bueno, con un dueño simpático- por lo menos después de las diez por la mañana). Descansamos un ratito allí y después reunimos con Olivia y Heather otra vez para cenar. Escogimos un restaurante que se llama 100 Montaditos. Es una cadena en España y se hacen muchos varios montaditos (bocadillos). Cada persona escoge como cuatro montaditos de la carta y un grupo escribe todos los que quiere en un papel. Poco tiempo después, su nombre esta llamado y necesita ir a delante para coger su plato grande de montaditos para todo la mesa. Es muy divertida y muy buen comida. También es perfecta por un grupo es una mescla de apetitos diferente porque cada persona puede escoger cuantos montaditos a pedir. También es borato – cada montadito cuesta 1 euro o 1.20, y una jarra de tinto de verano o cerveza cuesta 2 euros. Comí un montadito con tortilla de patata, dos montaditos con atún, tomate, y lechuga, y uno con pollo y salsa rosa. Nos gustaban los montaditos tanto que pedimos un segundo plato. (Por los que gustan las dulces, hay también montaditos con nutella o crema de chocolate). Después, estábamos muy cansada y tuvimos mucho sueno entonces fuimos directamente a cama después de pagar.
Fin del día uno.
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