Cada verano mi familia van al campo de España para pasar unas semanas en un campamiento de caravanas. El campamiento está tres horas de Alicante por coche y el viaje entre los dos lugares es muy rural – la mayoría cosechas y frutales. No estoy seguro donde está el campo exactamente (tengo que preguntar a mi madre), pero el paisaje es muy diferente que el norte de España y de la costa. Había muchas arboles de pino y montanas rocosas. También pasamos por un lago que era uno de los más bonitos lagos que vi en mi vida. El agua era un hermoso color turquesa y al mismo tiempo un poco translucido o niebla. Durante el verano, el campamiento está llena de personas y parece a una pequeña comunidad. Durante el ano, sin embargo, hay muy poca gente y está muy tranquilo. Fuimos, yo y mi familia, por dos días durante las vacaciones de Santa Faz (una vacaciones que solo se celebre en Alicante).
Pensaba que fuimos al campo para que yo pudiera ver su caravana y el campo. Eso era una razón, pero la razón principal era para “trabajar”. Era igual que una de las “Fiestas de Trabajo” de Tutu en su cabina. Mi madre ha comprado una nueva caravana y tienen que ponerla donde había la vieja. También tienen que mover todo las cosas dentro la caravana a la otra, destruir la tienda de campo conectada como patio cubierta y construir una nueva. Entonces, había mucha trabaja hacer. Normalmente, mi madre me trata como si estuviera su hija. Pero, con algunas cosas, soy una invitada. Por ejemplo, nunca freo los platos, nunca lavo mi baño, y nunca lavo mi ropa. Básicamente, no hago nada de tareas y vivo como una princesa. Sí, yo sé, estas pensando, ¡qué suerte! Yo creo lo mismo a veces, pero también siento un poco mal porque mi madre siempre esta tan ocupada. Entonces, cuando yo estaba sentando en una silla mirando las gotas de sudor en la cara de mi madre y mi hermana, me sentí un poco mal o cascarrabias. Desde luego, todavía yo estaba cansada del camino y no tenía ninguna idea de lo que estaban haciendo o como podía ayudarles.
Al principio, estaba muy contenta estar en el aire libre, leyendo mi libro. Pero, después unas horas, ya no quería leer más. Empezó a llover pues entramos todos en la caravana para esperar que pase la tormenta. Pensaba que nuestro apartamiento era pequeño con cinco personas, pero obviamente no tuve ninguna idea. Estar en la caravana alrededor una pequeña mesa mientras mis hermanas discutían, mientras Hannah corría encima de todas nosotras, esta era una locura.
Después cenar, mis hermanas querían ver una película. Como Michael and yo cuando éramos joven, mis hermanas siempre tienen opiniones diferentes. Eva y Andrea votaron por Mama Mia mientras Irene voto por A Cinderella Story. He votado por A Cinderella Story también; pensaba que tres horas de una musical (aka Sing-Along) tendía el poder para convertirme en una maniaca. Entonces, estábamos en un empate: 2-2. Por suerte, estaba de mejor humor después la cena y me encontré bastante entretenido los subsiguientes 20 minutos de “discusión”. En fin, veimos A Cinderella Story, porque los hermanas mayores de una familia siempre se salen con la suya.
El día siguiente consiste de más trabajo o, quiero decir, mas viendo el trabajo. A las tres era evidente que no iban a terminar pronto, así que tomaron un descanso y comimos. Era evidente también que nuestro objetivo de salir cerca las 4 o 5 no era razonable. Y que putada porque la pila de mi iPod ya estaba muerto y podía leer más. También, el polen, abundante y omnipresente, ha empezado a irritarme. Por fin, salimos a las seis. Llegamos a nuestra casa gigante a las nueve con mucha hambre y yo con mucho ganas de esconder en mi habitación.
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